El gin tonic es un cóctel obtenido al mezclar gin (ginebra) y tónica (bebida gaseosa, de sabor ligeramente amargo, aromatizada con quinina).
Se considera un excelente digestivo gracias a la perfecta unión de amargos, dulces y anisados presentes en el combinado, acelerando así la digestión.
Elección de los ingredientes y materiales
Lo primero será elegir bien el tipo de copa o vaso. Recomendable que el vaso sea de boca muy ancha. También se puede utilizar la copa balón, siempre y cuando tenga gran cabida interior.

La calidad de los hielos también influye en el sabor del gin tonic. Es preferible que los hielos sean de agua envasada de poca mineralización. También es aconsejable añadir muchos cubos de hielo para llenar la copa casi hasta el borde.
En el mercado existen gran cantidad de ginebras. Hay de todo tipo: afrutadas, cítricas, naranja, enebro, jengibre, nuez moscada… pero, ¿cuál elegir? Hasta que no hayas probado unas cuantas no sabrás cual es la que mejor agradará a tu paladar.

En cuanto al precio, cada botella de ginebra suele estar por encima de los 11 euros (las más comunes como la Beefeater 24). Las premium pueden llegar a costar el doble o más.
No viene mal conservar la botella en el congelador horas previas a cuando se sirva. Así conseguiremos un gin tonic bien frío.
La tónica más idónea es la clásica Schweppes. Esta conviene guardarse en la nevera (no en el congelador). El precio de cada lata suele oscilar los 50 céntimos.
Nunca eches zumo de limón ya que este elimina las burbujas del agua tónica quitándole potencia al combinado.

Lo que podemos hacer con el limón (o también con una lima) es restregar el borde del vaso y su interior con sus trozos o cortezas de la piel del mismo. Se puede incluso añadir una rodaja de limón para decorar y «saborizar» nuestro gin tonic.
Forma de mezclar
Ya con los cubitos de hielo dentro, y después de frotar el borde del vaso o copa con la corteza del limón, lo habitual es echar una parte de ginebra y tres partes de agua tónica. Revolvemos el vaso con una cuchara pero solo dando una vuelta para así no perder sus burbujas y fuerza.
En resumen:
- Vaso: de boca ancha.
- Hielos: varios y de agua envasada de poca mineralización.
- Ginebra: Beefeater la más conocida. Conservar en congelador.
- Tónica: Schwepps por ejemplo. Conservar en nevera.
- Limón: untar borde e interior del vaso con trozos de piel.